Había una vez un barco chiquitito

Había una vez un barco chiquitito de Jean-Pierre Martinez

Seis personajes misteriosos están varados en una isla debido a una huelga de ferry. Todos tienen una buena razón para querer regresar al continente lo más rápido posible. Embarcan en un barco de pesca dirigido por un coyote improvisado. Pero el precio a pagar por esta travesía será más alto de lo esperado… Una fábula humorística sobre los problemas de nuestra sociedad.

 

Traducción al español por el autor

Titulo original en francés : Il était un petit navire

Reparto: 7 actores/actrices 
Posibles distribuciones: 3H/4M, 2H/5M, 1H/6M

Obra escrita en junio 2018

Obra creata en Libin (Belgique), Maison de village, 23 de marzo de 2019

Traducción al inglés por el autor : Save Our Savings
Traducción al portugués por el autor : Jodo de Escape

 

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Análisis Político de Había una vez un barco chiquitito de Jean-Pierre Martinez

Había una vez un barco chiquitito es una mordaz comedia política que revisita el mito del naufragio como una metáfora del colapso de las élites y los sistemas corruptos. Jean-Pierre Martinez teje una sátira aguda del capitalismo desenfrenado, los paraísos fiscales y la connivencia entre políticos, financieros y traficantes de todo tipo.

A través de un encierro marítimo donde personajes de la alta sociedad y del mundo empresarial se encuentran atrapados, la obra ofrece una crítica a las desigualdades sociales, la manipulación política y las hipocresías del poder. Detrás de la apariencia de una aventura en el mar se esconde una reflexión más amplia sobre el estado del mundo, la bancarrota moral de las élites y la absurdidad de los sistemas de dominación.

1. Una crítica al capitalismo y los paraísos fiscales

La historia comienza en una isla paradisíaca que sirve como un paraíso fiscal, refugio de los ultrarricos y centro de numerosos tráficos financieros y políticos. Esta isla, ficticia pero emblemática, encarna los excesos del sistema económico globalizado, donde:

  • Los multimillonarios esconden su riqueza fuera del alcance de los impuestos y del escrutinio público.
  • Los bancos actúan como pilares del sistema, jugando un doble juego entre la legalidad y la corrupción.
  • Las élites manipulan las instituciones para mantener sus privilegios a expensas del resto del mundo.

Los pasajeros del barco representan a esta élite privilegiada pero también sus contradicciones:

  • Diana, una ejecutiva cínica de Continental Finanzas, personifica a los bancos que dictan la política económica mundial.
  • Consuela, una empresaria, ilustra la hipocresía de los ultrarricos que buscan optimizar sus impuestos mientras predican la moralidad.
  • Sergio, el hombre de confianza del Presidente, simboliza la connivencia entre el poder político y los financieros, revelando un sistema donde los líderes sirven, ante todo, a sus propios intereses.

Cuando el desastre golpea (un tsunami que borra la isla del mapa), estos personajes descubren que el dinero no protege de todo y que su mundo, aparentemente estable, puede hundirse de un día para otro.

2. Una sátira de los mecanismos del poder

La obra expone los entresijos del poder y su corrupción generalizada:

  • El Presidente francés, omnipresente pero invisible, se presenta como un maestro manipulador, consciente del desastre inminente pero advirtiendo solo a aquellos que le sirven.
  • Las fuerzas del orden y la justicia son herramientas del poder: Amanda, una infiltrada de la Brigada Financiera, finalmente decide cerrar los ojos ante los delitos que debía denunciar, eligiendo formar parte de la farsa política.
  • El ejército está al servicio de la élite: interviene no para salvar a los inocentes, sino para recuperar los fondos de campaña del Presidente.
  • La manipulación política y mediática es omnipresente: el Presidente no elimina realmente los paraísos fiscales, sino solo aquel que se vuelve problemático, creando otros en su lugar.

Martinez traza un retrato cínico del poder, donde las alianzas se forjan y se rompen según los intereses inmediatos, y donde la razón de Estado justifica los peores crímenes.

3. Una fábula sobre las desigualdades y la ceguera de las élites

El microcosmos del barco se convierte en un laboratorio de las dinámicas sociales, donde cada uno intenta salvarse manteniendo, al mismo tiempo, las jerarquías de clase:

  • Las élites continúan despreciándose entre sí, incluso frente al naufragio (Consuela trata a Carlos como un sirviente hasta el final).
  • Las maletas se convierten en un símbolo de las desigualdades: algunos llevan dinero sucio, otros documentos comprometedores, y otros drogas escondidas bajo una falsa barriga de embarazada.
  • La meritocracia es un mito: los más ricos siempre tienen una salida de emergencia, mientras que los más ingenuos (como Diana, que creía pertenecer al círculo del verdadero poder) son sacrificados en el proceso.

El clímax de esta lucha de clases en un barco a la deriva ocurre cuando los personajes se encuentran en Libia, convirtiéndose ellos mismos en migrantes que huyen del desastre. La ironía es mordaz: los mismos individuos que despreciaban a los refugiados ahora se encuentran en la posición de los condenados del mar.

4. Lo absurdo y la ironía como armas de denuncia

Como en otras obras de Jean-Pierre Martinez, el absurdo y el humor negro están omnipresentes, resaltando la ridiculez del comportamiento humano ante el caos:

  • Max, un capitán improvisado sin licencia, ilustra la incompetencia de los líderes que pretenden dirigir un mundo que ya no controlan.
  • Las discusiones absurdas sobre el clima y una brújula rota reflejan la ceguera de los poderosos, incapaces de admitir que han perdido el control.
  • La acumulación de giros dramáticos (naufragio, tsunami, Libia, intervención militar) parodia los guiones de Hollywood, haciendo aún más ridícula la supuesta omnipotencia de los personajes.

El humor también surge del lenguaje y las expresiones distorsionadas:

  • Los personajes repiten fórmulas vacías sobre responsabilidad, finanzas y poder mientras son incapaces de gestionar una crisis real.
  • El Presidente se convierte en una figura grotesca, omnisciente pero inalcanzable, encarnando la hipocresía de los líderes modernos.

Martinez no busca dar un mensaje moralizador, sino hacer que el público reflexione a través de la risa, exponiendo las contradicciones y cobardías de un sistema basado en la manipulación y el beneficio a corto plazo.

Conclusión

Había una vez un barco chiquitito es una alegoría del naufragio de nuestra sociedad contemporánea, donde los poderosos creen estar a salvo del caos pero acaban descubriendo que son tan vulnerables como aquellos a quienes explotan. A través de esta corrosiva comedia, Jean-Pierre Martinez denuncia:

  • La hipocresía de las élites, que acumulan riquezas y privilegios mientras fingen servir al interés general.
  • La colusión entre política, finanzas y medios de comunicación, donde las decisiones reales se toman en la sombra, lejos del pueblo.
  • La absurdidad de un mundo en crisis permanente, donde los ricos siguen moviendo los hilos para mantenerse en la cima.

Combinando sátira social, crítica política y comedia absurda, la obra desafía al público a reflexionar sobre su relación con el poder, el dinero y la verdad. Y concluye con una última ironía: los personajes aclaman cínicamente al Presidente y a las Finanzas, demostrando que, incluso después de un naufragio, el sistema siempre encuentra la manera de regenerarse… mientras haya dinero que salvar.

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