
Canción original de la obra Happy Hour
Letra y música: Jean-Pierre Martinez
Esta canción puede utilizarse, sin carácter obligatorio, en el marco de una puesta en escena, previa simple solicitud al autor y sin coste adicional de derechos.
El archivo de audio está disponible bajo petición, tras la obtención previa de la autorización del autor para el uso del texto de la obra.
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Letra de la canción
Toute la semaine au bureau
On s’éclaire au néon
On regarde même pas la météo
Quand on est en prison
Qu’il pleuve ou qu’il fasse beau
Au zonzon, y’a pas de saisons
Le soir on rentre chez soi
En liberté surveillée
Il fait déjà nuit
Quelle que soit la saison
On n’a qu’une envie
Commander une pizza
Quatre fromages, quatre saisons
Allumer le gaz et la télé
En finir, devant Arte
Heureusement quatre fois par mois
Et même cinq parfois
Au boulot comme à l’école
On nous libère sur parole
Dieu merci, c’est vendredi
On a éteint les ordinateurs
On les rallumera que lundi
Mais pour l’heure, c’est happy hour
Libres de faire ce qu’on veut
Pendant quarante-huit heures
C’est pas vraiment le bonheur
C’est le salaire de la peur
Se repointer au chagrin
Le lundi à huit heures
Moi ça va, toi ça va
Comme un lundi matin
En attendant l’été
S’engager sur l’honneur
À se constituer prisonnier
Le premier septembre de bonne heure
Après nos congés payés
Heureusement, il nous reste l’alcool
C’est moins cher que le pétrole
L’ébriété n’est pas interdite
Elle est même conseillée
Pour combler le déficit
Dieu merci, c’est vendredi
On a rangé les vapoteurs
On fumera des pétards jusqu’à lundi
Mais pour l’heure, c’est happy hour
Thank’s God It’s Friday
Même pour les céréales killers
Vous reprendrez bien une bière
C’est happy hour
Deux cercueils pour le prix d’un
L’heure de la retraite a sonné
Aux pompes funèbres aussi c’est happy hour
Un pot de départ et on vous souhaite beaucoup de bonheur
Si vous avez une bonne assurance… décès
Dieu merci, je suis mort un vendredi.
J’ai deux places pour le paradis.
Toda la semana en la oficina
Nos alumbramos con neones.
Ni siquiera miramos el tiempo.
Cuando uno está en prisión,
Llueva o haga sol,
En el talego no hay estaciones.
Por la noche volvemos a casa
En libertad vigilada.
Ya es de noche,
Sea cual sea la estación.
Solo tenemos una ganas:
Pedir una pizza,
Cuatro quesos, cuatro estaciones,
Encender el gas y la tele,
Y acabar con todo delante de Arte.
Por suerte, cuatro veces al mes,
Y hasta cinco a veces,
En el trabajo, como en la escuela,
Nos dejan salir bajo palabra.
Gracias a Dios, es viernes.
Hemos apagado los ordenadores.
No volveremos a encenderlos hasta el lunes,
Pero por ahora… es la happy hour.
Libres de hacer lo que queramos
Durante cuarenta y ocho horas.
No es exactamente la felicidad,
Es el salario del miedo:
Volver al sufrimiento
El lunes a las ocho.
Yo bien, tú bien…
Como un lunes por la mañana.
Mientras esperamos el verano,
Nos comprometemos bajo palabra
A volver voluntariamente a prisión
El primero de septiembre, bien temprano,
Después de nuestras vacaciones pagadas.
Por suerte, aún nos queda el alcohol.
Es más barato que el petróleo.
La embriaguez no está prohibida,
Incluso está recomendada
Para cubrir el déficit.
Gracias a Dios, es viernes.
Hemos guardado los vapeadores.
Fumaremos petardos hasta el lunes,
Pero por ahora… es la happy hour.
Thank God It’s Friday,
Incluso para los cereal killers.
¿Otra cerveza?
Es la happy hour.
Dos ataúdes por el precio de uno.
Ha sonado la hora de la jubilación.
Hasta en la funeraria es happy hour:
Un brindis de despedida
Y le deseamos mucha felicidad…
Si tiene un buen seguro de deceso.
Gracias a Dios, me morí un viernes.
Tengo dos plazas para el paraíso.
